Mi vida se caracteriza por ideas claras, por fotos, habitaciones y detalles donde reine el blanco. Para mi, es el equilibrio perfecto, un elemento esencial de mis interiores, de mis pequeñas delicias diarias... Todo se ve tan puro, tan limpio, cuidado y fresco que las decoraciones con pinturas y elementos blancos se están posicionando en la cresta de la ola de mi día a día. Usado desde épocas inmemoriales, ahora se han convertido en un elemento decorativo básico. Me encanta como se puede mezclar con objetos de cristal, elementos plata u oro y las distintas tonalidades de beige. Ultimamente tengo cierta atracción por las tarteras y urnas de cristal. El efecto que proporciona recargarlas con pastas deliciosas, macaroons franceses o mini tartas de manzana, es perfecto. Un elemento decorativo más.
Cada mini bocado de mi vida es blanco...
Cada rincón de mi casa, cada lámpara de lagrima de cristal contiene aplicaciones en blanco. Las tapicerías de mis sillas y sofás, lo envoltorios de mis regalos, la taza donde sirvo mi café todas las mañanas... Blancas insuperables que crean minimalismos perfectos.
Las lámparas que cuelgan de mis techos aportan luminosidad y generan entornos visualmente sencillos porque, el blanco se monopoliza en sus lagrimas y bombillas. Algo bueno del color blanco es que se puede conseguir un ambiente totalmente neutro, en el que cada cuadro, cada lámpara, en este caso, o cada mueble colocado sea el protagonista de la historia. Y no me neguéis que esta preciosidad de lámpara no se merece todo el protagonismo...

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Mi habitación, mi zona privada, mi intimidad... también se enfunda en blanco, en sábanas impolutas, en doseles románticos y en paredes que constituyan mi atmósfera perfecta de descanso, mi rincón de ensueño.
Muchas de las mejores escenas de mi vida se viven en las conversaciones compartidas con la gente a la que quiero en sobremesas interminables, donde no solo lo que se ha comido tiene importancia. Soy fan de las puestas en escena deliciosas, de las mesas cuidadas y elegantes encandiladas por la luz de las velas. Como os decía, la mezcla del blanco con cristales es un acierto 100% seguro y una de mis combinaciones estrella. Los candelabros de cristal tienen algo que me encanta. En Zara Home, podéis encontrar muchos de ellos de diferentes estilos. Querrás llevártelos todos a casa...
Los centros de mesa se llevan todo el protagonismo, y ¿por qué no? Ellos también se envuelven en mi blanco impecable y hacen honor a la esencia Patyclau fundiéndose en blanco, blanco y blanco.
Es tu cumpleaños o simplemente quieres endulzar tu momento y darte un caprichito, pues un caprichito blanco es también mi opción... ¿Quién le dice que no a esta imponente tarta de merengue con flores rosas?
Para mi, el blanco lo es todo en la decoración, es la unión de todos los colores y de alguna manera puedo decir que tengo todos los colores plasmados en mis ambientes pero con dos características imprescindibles elevadas al cuadrado: luminosidad y calma. Además, como ya os he mostrado, por su gran versatilidad, se puede utilizar en cocinas, dormitorios, salones, terrazas y en cualquier estancia. A pesar de que combina con cualquier otro color, yo muchas veces prefiero dejar que viva por si solo en mis ambientes, así los espacios nunca parecen agobiados por los muebles. Me encantaría conocer vuestra característica clave en la decoración, ¿Lo compartís conmigo?
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